¿Pueden unos ciudadanos poco atentos a la política controlar a sus representantes?
¿Pueden unos ciudadanos poco atentos a la política controlar a sus representantes?
Por César Portillo del Sol
El modelo normal de control acepta que los ciudadanos son controladores activos de la actividad legislativa. El supuesto más elemental del modelo normal es que los ciudadanos tienen tanto preferencias sobre los resultados como preferencias sobre las políticas. El modelo de control alternativo asume que los ciudadanos son algo más pasivos.
Éste modelo tiene cuatro supuestos que reconocen una división del trabajo entre los ciudadanos y los políticos profesionales. Los legisladores, los candidatos opositores, y los activistas hacen gran parte del trabajo real. Los ciudadanos se comportan más como espectadores que chequean su aprobación o desaprobación al final de la “actuación”. La división del trabajo refleja los incentivos que mueven a cada tipo de actor. Los ciudadanos a nivel individual tienen menos incentivos que activistas, grupos de presión u opositores para estar activamente implicados en supervisar la permanencia de los legisladores en el cargo.
La lógica del modelo de control alternativo se basa en que los legisladores ajustan su comportamiento en el cargo para evitar problemas electorales y lo hacen prestando atención cuidadosamente a las preferencias conocidas de un público activo y atento y también a las preferencias potenciales de ciudadanos poco atentos a la política. La idea de los legisladores como agentes controlados es una poderosa alternativa a la de los legisladores como delegados sometidos a instrucciones , por lo que a la pregunta de ¿Pueden unos ciudadanos poco atentos a la política controlar a sus representantes? La respuesta es sí.



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